Bolaño, vuelve a casa

Inspirados en el Fanzine Rimbaud, vuelve a casa, que crearon Bruno Montané y Roberto Bolaño a su llegada a Barcelona a finales de los años 70, Esteban Feune de Colombi y yo imaginamos una ruta apócrifa del escritor chileno por las calles y rincones de un barrio del Raval que inspiró poemas, cuentos y proclamas, y del que quedan aún huellas contraculturales de esa época.

“Los espectadores nos convertimos en flâneurs. Seguimos el itinerario de un auténtico outsider, de alguien que transitaba los abismos: la literatura era una cuestión de vida o muerte. El Raval se convierte en escenario y los paseantes en detectives salvajes. Versos que se gritan contra el cielo nocturno de la ciudad: Soñé que una tarde golpeaban la puerta de mi casa. Estaba nevando. Yo no tenía estufa ni dinero. Creo que hasta la luz me iban a cortar. ¿Y quién estaba al otro lado de la puerta? Enrique Lihn con una botella de vino, un paquete de comida y un cheque de la Universidad Desconocida. Aparecen en esta deriva por el Raval poetas como Nicanor Parra o Efraín Huerta; se recitan versos en los portales; alguno de los espectadores-paseantes recibe una carta del propio Roberto Bolaño; participan invitados estrella como Pere Ortín, periodista Dadá y director de Altaïr Magazine. Él es el último depositario del Atlas de Sonora, que realizó el antropólogo Julio Montané, padre de Bruno Montané, y que éste a su vez prestó en su día a Roberto Bolaño para escribir el tercer capítulo de Los Detectives Salvajes y partes de 2666. Nunca más se lo devolvió… Su tránsito por Sonora lo hizo mediante la información de este atlas, igual que los paseantes transitan ahora por la cosmografía creativa de Bolaño a través de su bibliografía y de los pocos testimonios vividos que van quedando.” -José Alejandro Adamuz para National Geographic Viajes

Ir al contenido