Intervención artística en el marco de la exposición Volaverunt, los grabados de Goya, comisariada por Aina Mercader.
Idea y creación de Compañía La Soledad
El artista es “un personaje sospechoso”, un hombre enmascarado en la oscuridad, un viajero con pasaporte falso. El rostro que oculta la máscara es maravilloso, y no hay pasaporte que pueda reflejar su categoría, pero, ¿acaso eso importa? Como a la gente no le gustan la incertidumbre ni los secretos, lo llaman hipócrita y sospechoso.
Y la sospecha, una vez nace, no tiene límites. Incluso si el artista lograra dar a conocer al mundo su verdadero yo y su vocación, ¿quién creería que esa fue su última palabra? Y si mostrara su verdadero pasaporte, ¿quién no sospecharía que oculta otro en el bolsillo?
Incluso si se quitara la máscara para sonreír sinceramente, mirando a los ojos, seguiría habiendo personas que le pedirían que fuera completamente franco y honesto, y que se quitara también esa última máscara tan parecida a un rostro humano.
El destino del artista en la vida es moverse de falsedad en falsedad, pasar de una contradicción a otra. E incluso aquellos artistas serenos y dichosos, en los que esto es menos evidente, vacilan sin cesar, tratando de reconciliar dos extremos que nunca es posible unir.
WhatsApp us